Perdonarte: el primer acto de amor propio
- Paloma Escobar Martín

- 24 oct 2025
- 3 Min. de lectura
Perdonarte a ti mismo es uno de los gestos más valientes y transformadores que puedes hacer por tu bienestar. Y sin embargo, suele ser uno de los más difíciles. Nos enseñaron a disculpar a los demás, pero pocas veces a mirar con compasión nuestras propias heridas.
En este artículo, te invito a recorrer un viaje hacia el perdón interior —desde la mente, la energía y el alma—, y a descubrir 5 técnicas prácticas para comenzar a liberarte de la culpa y abrir espacio a la paz.
¿Qué significa perdonarse a uno mismo?
Perdonarte no es justificar tus errores ni hacer como si nada hubiera pasado. Es reconocer que, con la conciencia que tenías en aquel momento, hiciste lo mejor que pudiste. Es dejar de castigarte una y otra vez por aquello que ya no puedes cambiar. Es soltar la culpa que enferma, que te encierra en el pasado y te impide avanzar.
Imagina que un amigo muy querido te confesara su arrepentimiento. Probablemente lo abrazarías, le dirías que está bien, que puede aprender y seguir adelante. ¿Por qué no hacer eso contigo?
Perdonarte es darte ese mismo abrazo a ti. Es mirar a tu propio corazón con ternura y decirte: ya basta de castigo, ahora elijo sanar.
¿Por qué es tan importante hacerlo?
Desde la salud mental
La culpa crónica alimenta la ansiedad, el insomnio, la depresión y los pensamientos repetitivos del tipo “debería haberlo hecho distinto” .La neurociencia demuestra que la autocompasión activa zonas cerebrales asociadas con la regulación emocional y la resiliencia. El perdón interno es medicina para el sistema nervioso: libera espacio mental para el descanso, la calma y la claridad.
Desde lo energético
La culpa bloquea el chakra sacro (emociones, placer) y el plexo solar (identidad, autoestima).Esto puede sentirse como cansancio, falta de motivación o dificultad para crear y disfrutar. Cuando te perdonas, esa energía vuelve a fluir: recuperas vitalidad, claridad y ligereza. Tu campo vibracional se eleva.
Desde lo espiritual
El alma no viene a ser perfecta, viene a aprender. Y muchas veces aprende a través de los errores. Perdonarte es recordar que tu valor no depende de tu pasado. Es un acto de humildad y amor incondicional hacia tu propia evolución.
5 técnicas para comenzar a perdonarte
1. Escritura del perdón
Toma papel y lápiz. Escribe una carta sincera hacia ti. Nómbralo todo: lo que hiciste, lo que sentiste, lo que te duele. Y después, escribe:
“Me perdono porque estoy aprendiendo a amar mi historia. ”Puedes guardar la carta o quemarla como símbolo de liberación.
2. Visualización del niño interior
Cierra los ojos e imagina a tu versión infantil frente a ti. Está triste o confundido. Acércate, abrázalo y dile:
“Te veo. Te entiendo. Te perdono. Estoy contigo. ”Hazlo cada vez que surja la autocrítica. Tu niño interior necesita tu voz suave, no tu juicio.
3. Ho’oponopono
Esta práctica hawaiana es una joya de sanación emocional. Repite lentamente:
“Lo siento. Perdóname. Gracias. Te amo. ”Dirígelo hacia ti mismo. Hazlo por 5 o 10 minutos diarios, preferiblemente al despertar o antes de dormir. Cada palabra reordena tu campo energético y disuelve memorias dolorosas.
4. Reencuadre consciente
Cuando te descubras reviviendo un error, hazte tres preguntas:
¿Qué aprendí de esto?
¿Qué parte de mí actuó desde el miedo?
¿Qué puedo hacer diferente ahora?
Este cambio de enfoque transforma la culpa en sabiduría. No se trata de negar lo ocurrido, sino de integrar el aprendizaje y avanzar.
5. Ritual energético de liberación
Enciende una vela. Escribe en un papel aquello que aún no puedes perdonarte. Léelo en voz alta con respeto, reconociendo el dolor. Luego, quémalo con intención de soltar, mientras repites:
“Elijo liberarme. Elijo estar en paz. ”Respira profundo y visualiza esa energía convirtiéndose en luz.
El perdón es un camino, no un destino
Perdonarte no ocurre en un día. A veces lleva semanas, meses, o incluso años. Y está bien. Cada paso hacia la compasión es una victoria silenciosa del alma.
Lleva un diario de perdón, anota tus avances, tus caídas, tus descubrimientos. Recuerda: no eres lo que hiciste, eres lo que estás dispuesta o dispuesto a sanar. El perdón no borra el pasado: te libera de vivir encadenado a él.
Perdonarte es el primer acto de amor propio, el más profundo y el más sanador. Te devuelve a tu centro, a tu energía, a tu verdad. Y desde ese lugar, todo vuelve a fluir.
Si este artículo resonó contigo, compártelo con alguien que necesite escucharlo. Y si quieres seguir explorando herramientas de neuroalquimia, sanación emocional y espiritualidad aplicada, te invito a seguir el canal de Cambiando desde Dentro y escuchar el episodio completo del podcast “Perdonarte: el primer acto de amor propio”.
Recuerda: tú mereces tu propio perdón. Una y otra vez.





Comentarios